miércoles, 7 de enero de 2015

SE BUSCAN BUENAS NOTICIAS



Se buscan seres arriesgados, positivistas, dispuestos a hacer historia. Se busca un romeo moderno que le declare amor a su princesa llenando la ciudad de rosas, se busca deportista extremo que recorra una marca infalible de metros planos, se busca productor que sea capaz de realizar un concierto multitudinario, se busca un desquiciado que corra desnudo por las avenidas de la ciudad, se busca un teatrero, circense, cantante o bailarín que sea capaz de fabricar un espectáculo diferente por día; con urgencia se busca una vecina chismosa que nos cuente los detalles de la vida de los habitantes de su comunidad, es imperante encontrar un poeta errante que nos regale una prosa por cada día de la semana, en fin, se buscan noticias diferentes que inunden la prensa de mi ciudad.

Se busca una protesta de despechados que pidan la anulación del 14 de Febrero, se busca un estudiante que haga huelga de hambre en pro de los derechos de las mariposas multicolores, se busca un payaso que decida hacer una función de circo gratis al menos tres veces al mes, se necesita con urgencia que algún cantante salga del closet, que una pareja de artistas se case o se divorcie, que decidan hacer la arepa más grande del mundo o que hagan un radio maratón para ayudar alguna causa que lo amerite, se buscan noticias buenas, al menos diferentes, la muerte tiene secuestrada la prensa de mi ciudad.

Tengo miedo de comprar el periódico, tengo miedo de recibir una cadena con Links de prensa, tengo miedo de seguir viendo cómo se desangra la sociedad de mi tierra. En talleres, tiendas de zapatos, calles, jardines, terrenos baldíos, licorerías, todos los días hay una noticia diferente que nos enluta el desayuno, el almuerzo o la cena. La palabra TRAGEDIA se volvió parte de nuestros buenos días, ya no hay reporteros de espectáculos, deportes, comunidad, todos están cubriendo sucesos porque el equipo humano se volvió insuficiente ¿A dónde vamos a llegar?


¿Qué le pasó a la ciudad noble donde nací? ¿Qué le pasó a la calma de este pueblo ameno? ¿Cuándo perdimos la bisagra que nos unía a la paz?  Tengo miedo, un miedo profundo, siento estar viviendo en una pesadilla. Pensándolo bien, se busca la conciencia, la fe en Dios, el humanismo, la tolerancia, se busca la paz. Cuanto extraño los tiempos en donde la cultura vendía más que la sangre, extraño poder caminar por las calles de mi ciudad con la tranquilidad de quien confía, extraño lo que éramos antes que nos abordara la involución. 

Por: Manuel Alfonso Álvarez 

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