martes, 22 de julio de 2014

¿SALTAMOS?


-          - ¿Qué puedo hacer yo para que no saltes?-

Ella se encuentra temerosa, tiembla de pie a cabeza, procura mantener la mirada en alto para no invadirse con el vértigo. Se encuentran al borde de la azotea de un edificio de 14 pisos. Peligrosamente al borde.

-         - Nada puedes hacer Camila, ni puedes ni debes – Federico se encuentra pasmadamente seguro y decidido- Los humanos entendemos la existencia como una secuencia de comienzos y finales: una relación, una comida, un viaje. Todo comienza y termina. Hay muerte todos los días, finales. Encontramos belleza en eso. Por ejemplo nos gusta ver el atardecer, el ocaso, porque sabemos que mañana habrá un nuevo día. Vivimos en la dulce y melancólica certeza de que a cada ocaso lo sigue un nuevo amanecer. Que a todo final lo sucede un nuevo comienzo. Excepto con la muerte. La muerte barre con nuestras certezas, es un final sin garantías de recomenzar. Es un dolor sin el consuelo de la continuidad. Es un viaje hacia un destino desconocido. - 

Camila no puede sostener las lágrimas. Lágrimas llenas de miedo, llenas de incertidumbre, llenas de ganas de estar viviendo una pesadilla de la cual puede despertar en cualquier momento. Pero la brisa, el pánico y el leve mareo que le proporciona la altura la hacen entender que está más despierta que nunca. Sus ojos están atiborrados de argumentos, argumentos tan profundos que no pueden ser expresados en palabras. Para ella no es fácil encontrar al amor de su vida, su novio desde la infancia, su futuro esposo, el próximo padre de sus hijos: a punto de lanzarse al vacío.

-          --¿Y yo? ¿Y nuestro amor? ¿Y nuestros planes? --
-       --   Nuestro amor trasciende cualquier frontera, inclusive la muerte, tú vivirás siempre en mi alma, y nuestros planes son relativos.- Respondió él con una frialdad escalofriante.-
-        --  Me vas a salir ahora con relatividades, Federico vamos a casarnos, éramos felices… - Camila se encuentra cada vez más frenética.-
-         -- Éramos felices, Éramos amigos, Éramos amantes, Éramos futuro, Éramos… Camila ¡Vete! No quiero hacerlo en tu presencia.-

Federico por primera vez dejó fluir un grado de humanidad, de sentimientos, de esencia. Camila está evidentemente desesperada, ella lo ama, y probablemente él también a ella, pero sus depresiones siempre lo han mantenido lejos de la racionalidad y de la felicidad.

-          -¿Tú me amas? – Preguntó ella temerosa.-
-          -¡Sí! Te amo con mi vida, y también te amaré con mi muerte ¿Y tú a mi me amas?
-         -¿Crees que si no te amara Federico estuviese al borde de una azotea, con la vida al filo del abismo? ¡Te amo! Has sido mi primer y único amor, contigo he vivido desde las cosas más duras hasta las más apasionantes, tú eres mi complemento. – Ella está segura de lo que dice, se nota hasta en su manera de respirar.-

-          - Entonces salta conmigo, acabemos con esto…-


Por la mente de Camila pasa toda su existencia, un collage de momentos aleatorios que le concentran sus latidos en un fuerte suspiro. Federico se ve decidido, no vacila ni un segundo, ella solo tiene dos opciones: Saltan juntos o lo ve morir sin poder hacer nada. Toma su mano, se la aprieta firmemente y lo mira directo a los ojos.

Manuel Alfonso Álvarez

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