lunes, 13 de mayo de 2013

EDITORIAL: La Absurda Lógica del Amor.



El amor, que palabra más complicada, pequeña gramaticalmente pero dificultosa en cuanto a significado. Creo sinceramente que la gran derrota de muchos sabios ha sido intentar definirla, porque posiblemente no tenga una precisa definición. Como dijera Wittgenstein, el significado de una palabra viene dado precisamente por su uso ¿Cómo usamos nosotros el amor?

Para mí el amor es la calidez del abrazo, la mirada dulce y sabia de una madre, el olor a nuevo de un libro que recién se abre por primera vez, el sonido de la lluvia, la sonrisa de un bebe, las arrugas de mi abuela, la forma de las nubes, el suspiro  fugitivo, el beso de una hermosa dama… ¡Y tú! Si, tú que me concedes el honor de leerme también representas para mí una especie única de amor.

El amor es la fascinante y adrenalinica sensación de no saber con precisión lo que sentimos; Yo por ejemplo no he sentido las famosas mariposas, creo que en mi caso han sido tigres de bengala o cualquier otra especie de animal salvaje, pero puedo asegurarles que la fuerza de mi sentir ha sido bastante más profunda que la de una encantadora mariposa.   En fin, lo cierto es que si tuviésemos que hallar una palabra para definir a este avasallante sentir, sería: MILAGRO.

Muchos se empeñan en vincular al amor y la felicidad ¡Un poco necio a mi parecer! Llevo ya algunos meses preguntándome por la posible vinculación de estas dos palabras, pero el objeto de mi propósito parece escaparse de mis manos cuando, queriendo hablar de felicidad (eudaimonía) no he hecho otra cosa que hablar de la virtud, la amistad, la política y las emociones. La definición original aristotélica era enormemente potente y quizá habríamos podido satisfacer nuestra vocación inicial aferrándonos a ese primer principio: la finalidad de todo hombre en la vida no es otra que la  adquisición de la  Felicidad y el amor. Todo sería más fácil si aceptáramos la propuesta Aristotélica, la cual consistiría en afirmar, que el fin de toda vida humana es la felicidad.

Es agobiante el intento de definir el amor, pero más agobiante es entender el porqué no siempre camina de la mano de la felicidad, en fin: el amor es eso que siento y que no entiendo, que me gusta aunque a veces me duele, que no se consigue con facilidad pero no podemos vivir sin encontrarlo ¡Eso quizá es el amor! Simplemente complicado, lógicamente absurdo. 

Manuel Alfonso Álvarez

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