jueves, 18 de abril de 2013

Erase una vez un país llamado Venezuela…

Había una vez un país en donde no existía otra cosa que hermandad, un país bonito, homogéneo, lleno de sueños y riquezas, un país en donde opinar no era un pecado. Había una vez un país que olía a futuro, olía a tolerancia, olía a quince y último, olía a estabilidad; Había una vez un país que era reconocido mundialmente por su “Salto Ángel” por sus teleféricos, por su petróleo, por la frescura de su gente, por su hermosura. Había una vez un país que sonreía, un país libre de amargura, un país en donde todo era tricolor.

Había una vez un país en donde todavía podíamos llamarnos hermanos, un país en donde no nos trasgredíamos, un país sin insultos, sin apelativos ofensivos, un país libre de ese virus insoportable llamado ODIO. Había una vez un país en donde había más jóvenes haciendo teatro que en la morgue, un país en donde la hombría no significaba Frialdad, un país en donde el arte era parte del pensum educativo, y mejor aún, el pensum de vida.

Había una vez un país en donde la justicia de verdad era ciega y no militaba para ningún partido, un país lleno de pluralidad, un país sin prejuicios, un país sin exclusión. Había una vez un país en donde no siempre teníamos lo que queríamos, pero si en todo momento, queríamos lo que podíamos tener.

De pronto me desperté, y me di cuenta que todo era un sueño, que quizás no había tal país, pero yo lo podía construir… 




Manuel Alfonso Álvarez

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Tremendo texto Manuel, te felicito, no tiene desperdicio. Cada día soy un admirador y seguidor de tu trabajo. Si se puede un país con más arte y menos muerte. Gabriel

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  3. ¡Caramba! qué orgullo Gabriel. Gracias por seguir mi trabajo. Por personas como tú yo escribo.

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