viernes, 12 de agosto de 2011

poesías y algo más.... Dialogo con el mar



Aclamaba los mares,  ansiaba el calor de la cama con sábanas de abrazos para arroparme en la noche. Las mañanas y sus instantáneas risas que me contagiaban el alma, la sal divagaba por el aire como anunciando partículas de lo que se avecinaba. La vista… grandes fibras que me amarraban de amor, sus colores y la claridad del mundo que se paraba en ese instante. Se detenía, porque yo me detenía en el, me sumergía aún sin entrar al mar con la sutileza de aquellos relieves. Respiraba el aire que sin darme cuenta entraba, y como todas las cosas realmente sorprendentes, siempre pasan sin que uno lo piense. En aquellos silencios muy bonitos, conocí lo que es caminar junto al mar, amar con el viento, y saborear la esencia de aquellos ojos con que me miran. En la arena, se calientan los pies con que camino, soporto el calor mirando con ojos de abrigo a aquellos corales que adornan los mares de fuerzas internas, simples y lejanas. En el viaje todo se hace más sencillo, surgen luces que me guían mentalmente, el camino es suave y todos se relajan mirando las montañas aterciopeladas con pieles de durazno y rocas de formas variadas. En la vorágine de mi amor, he logrado meterme en todos los corazones, y con ello, me han devuelto la vida.

“El tiempo no es el cambio, es el período en que tardas en aprender lo que necesitas realmente, y junto al valor, es lo que te hace recapacitar”
“Qué divinas las dosis de amor, que hacen que el amor crezca y se haga más anhelado”
 

Por: Ricardo Barbar 

No hay comentarios:

Publicar un comentario