viernes, 18 de marzo de 2011

Hoy en poesias y algo más: El niño y el Lago ( I PARTE)


Suspiren, sonrian y sean felices con esta historia maravillosa que los estremecerá y los hará volar:

Robert evoca un recuerdo desde lo más profundo de las brisas coloridas. Comienza a recordar aquel recorrido inolvidable:
Al tragaluz de las aguas mágicas, el día ofrece tonalidades suaves y hojas tornasol. Paisajes  de musgos y pinos: brindan fragancias que se infunden con el rico aire que recorre el lugar. A  pocos pasos del pasto que se mueve, hay un lago sediento de su misma sed. El lago es el único que ofrece agua en aquel viejo lugar, es conservado y casi no habla... Lleva consigo en su silencio muchos recuerdos atorados de un sinfín de viajes que ha hecho su gran cauce a través de los largos años.
El lago está en un sitio donde es difícil de llegar, pero fácil de conseguir,  ya que está en una zona apiñada por hojas que forman un camino hacia él. Está en una especie de puente rodeado por pinos que desciende en línea recta y es de fácil atracción para los ojos  de las personas. Muchos la siguen y logran ver el lago.

 De pronto el lago oye acercarse unos pasos suaves y sin mucha fuerza, un joven de mirada tenue y ojos brillosos que lo describen como aquel amigo que el lago tuvo, donde cruzó sus aguas con otros mares y océanos. En esos cruces el lago había enlazado sus sentimientos con un mar, el mar alboreo, como lo llamaba el. Pero por cosas del destino lo había perdido y con su pérdida quedó un gran vacío donde casi el murió.
 Algo desde lo profundo hace una burbuja que la eleva hasta la superficie, el lago se siente atraído y decide hablarle.
-La sed no es la única causa por lo que las personas se acercan a mí, hijo, se acercan buscando la claridad, el fondo puro con que se ven en mi espejo  aún dentro de su tristeza.
El niño contesta sorprendido:
-¿Cómo es que sabe esto?
El lago tiene muchos años posando en la naturaleza,  adornando los lechos acampanados junto a los susurros de los cielos que Dios pone en su reflejo. Largas sequías han pasado por su trecho, las brisas que lo han acariciado y destrozado: le han proporcionado sabiduría que unida con su agua han curado voces y casos en lo largo de los años… 
-Soy un lago, puedo ver reflejos, los ojos de algunas frutas podridas y ojeras oscuras que caminan que se hacen llamar personas o seres. También puedo ver  personas como tú, seres que emiten brillo, imágenes de flores refluidas que vuelan y acorralan jardines de fantasías, naranjos que cuelgan en los grandes árboles premiados con gran fruto por sus grandes obras.
 -Quiero un piano que me acompañe, y mientras pienso, me toque las notas de dolor que estoy sintiendo, como un gran amigo que se queda a escuchar la tristeza en el colegio.- Dijo el niño.
El lago sorprendido por el grado de grandeza e inteligencia del niño responde. -Sabes muchacho, la tristeza es parte de la vida, es importante de cierta manera, ya que en ella se aprenden muchas cosas grandes si eres entusiasta y luchador. Por cierto… ¿cómo te llamas?

- Me llamo Robert y tiene razón, pero no puedo salir de esta tristeza que me atrapa y no me deja ser feliz.
-Ay muchacho te voy a contar algo. Hace mucho tiempo cuando era más joven, y digo joven porque uno nunca es viejo hasta que se deja de emocionar, yo nací en una zona llamada “El tacto de Dios”, llamado así por sus aguas termales que emanaban una especie de magia que hacían que el alma fría de las personas encontrara su propia fuerza para que lograra emitir calor. Por varios años ayudé a muchas personas, otras no se dejaban ayudar por falta de fe.
Yo tenía un espíritu aventurero de recorrer lugares, experimentar e ir conociendo las maravillas del universo. Cerca de mi zona, habían unas aguas que caminaban hacia un lugar que me llamaba mucho la tención por su nombre: “Sueños diferentes”. Era un lugar que llamaba a través de mis sentimientos y un día decidí emprender mi viaje, y comenzar a aventurarme a través de las aguas. Rápidamente desprendí mi caudal hacia nuevos cauces fluviales, llevaba conmigo miedo y entusiasmo, el hecho de dejar mi lugar me ponía a pensar, pero valía más mi sensación entusiasta de exponerme y arriesgarme a nuevos caminos.  En medio del viaje hice muchos amigos que me ayudaron en mi recorrido; comencé a sentir cosas diferentes, reía, me enamoraba de la vida, y lo más importante que aprendí en ese primer viaje fue que existían unas gotas llamadas “lágrimas” que eran saladas, y que dolían mucho al salir. Pero si bien había derramado algunas gotas por haber abandonado mi antiguo lugar, había adquirido junto con mis aguas gotas de sabidurías llamadas “experiencias” que había adquirido de las aguas amigas.
-¡Señor lago! El niño interrumpió. ¿Y dejó sin aguas a la gente de su tierra?
-No hijo, te explico, cuando uno mueve sus aguas hacia otro lugar, deja una reserva allí, que unida con otras siguen viviendo. Esa reserva tiene por nombre “esencia”.
-Ahhhh… mi mamá dice que la esencia de vainilla es muy buena para la torta.
-Si bueno pero eso es otro tipo de esencia, yo te hablo de algo más mágico, cuando tu mamá te da un beso ¿qué sientes?- Dice el lago entusiasmado.
-Siento mucha alegría. También cuando me atrapa con un abrazo y me hace cosquillas en la oreja siento escalofríos.
-Bueno la esencia es algo así, es la magia que sientes al ponerte al contacto con una persona. Son cada una de las características que quedan grabadas en tu corazón y que hacen que esa persona sea única aún teniendo muchísimos defectos.
El niño asombrado al escuchar las palabras de lago que para el forman un cuento de hadas por las noches responde:
-Entonces la esencia es magia señor lago. Ojalá yo pueda llenar de magia todos los corazones, incluso esos que están llenos de odio, porque yo leí en mi cuento de libélulas, que la magia del amor es la más poderosa del mundo y que puede cambiar todo tipo de cosas. También leí que si ponemos magia en un corazón que tiene mucha agua y dolor, podemos curarlo para que sea feliz. Bueno entonces yo pondré un poco de magia en cada uno de los corazones de las personas, y también voy a poner muchísima magia en los países donde ocurren cosas malas, porque yo vi hace poquito en la televisión como una ola gigante rompió las casas y edificios, muchas personas lloraban y me puse muy triste.
-Entonces por eso es que estas triste… No te preocupes hijo que tu Irás por el mundo dejando tu huella en todos los corazones, eso sí, tienes que amar mucho y siempre estar alegre. No te preocupes por esa gente, que con tu magia ellos seguro dejan de llorar. Por cierto a mí me gustan las libélulas, especialmente las moradas, cuando llegué al sitio que te estaba hablando había muchas.


-¿Sueños diferentes? ¡Cuénteme! ¿Qué pasó al llegar? ¿Qué había ahí?  ¿Cómo eran las libélulas?
-Bueno te sigo contando. Cuando llegué lo primero que me sorprendió era que había muchas flores, y todas brillaban con el sol, en sus alrededores había muchas libélulas de color morado, muy hermosas y parecían estar como en armonía con la naturaleza. Yo bajé rápidamente emocionado y el sitio me iba encantando cada vez más. Imagínate habían tres lagos, dos de agua dulce y uno de agua salada. Yo bajé y me uní con las aguas dulces, pues yo también soy de agua dulce. Al primer contacto sentí  mucho frío, pues de donde yo venía, las aguas y mis aguas son calientes. Rápidamente entre las aguas conocí a un gran amigo que recuerdo con gran cariño, se llamaba Lago VIDA. ¿Y sabes por qué se llamaba Vida? Porque sus aguas eras las únicas capaces de suministrarle o darle de beber a las flores, estas aguas contenían minerales que hacían que las flores crecieran fortalecidas en sus tallo, firmes y con una belleza espiritual.
Yo aprendí de el que la espiritualidad es una fuerza interna que te ayuda a luchar y sentir esa gran atracción hacia lo que más te gusta. También me enseñó que hay que vivir la vida todos los días, porque muchas veces dejamos de disfrutar los amaneceres del sol, el olor de las flores, y hasta de nuestras propias aguas cargadas de muchas cosas inexploradas que ni nosotros sabemos. Pero lo más importante que me enseñó fue a ser fuerte sin ser insensible.
-¿Y cómo era el otro lago, o no lo conoció?

-Si si lo conocí... CONTINUARÁ...

Sigue la semana que viene esta hermosa y enternecedora Historia, y aprende sobre los misterios de la vida junto al: CHICO Y EL LAGO.


Por: Ricardo Barbar 




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